Proteger las almohadillas con calzado

Finalmente has decidido apostar por unas zapatillas para proteger las almohadillas de tu perro durante las caminatas. Lo primero que tienes que hacer es elegir qué tipo de calzado comprar y después afrontar la difícil -paciente pero muy divertida empresa- de enseñar a tu mascota a andar con zapatos. Vayamos por partes:

Elegir calzado para nuestro perro

Puedes encontrar zapatillas para perros en multitud de tiendas on-line que te lo mandarán a casa en tan solo unos días, sólo tienes que buscar un poco. Hay marcas muy buenas como Ruffwear, Muttluks o Trixie.

Muchas tiendas físicas especializadas o clínicas veterinarias también suelen tener algún tipo de calzado. Siempre es mejor probárselo, pero lo malo es que no suelen tener demasiada variedad de modelos y muchos de ellos ni siquiera están pensados para caminar o trekking. Respecto a las tallas, cada modelo lleva su propio criterio.

Los calzados para mascotas podrían agruparse en dos tipos:

Suela totalmente flexible (tipo calcetín reforzado)

Zapatillas para perro tipo calcetín reforzadoEste tipo de calzado es el más idóneo para acostumbrar a tu perro si nunca ha llevado zapatillas, ya que conservan la sensibilidad con el suelo y no sentirá tanto llevar un “mazacote” debajo de sus patas.

Como contrapartida, no protege tan eficazmente del suelo a altas temperaturas y su durabilidad es bastante limitada. En una semana de Camino de Santiago o por montaña, si tu perro es activo, puede destrozar tranquilamente las cuatro zapatillas.

Suela semiflexible (tipo zapatilla)

Zapatillas trekking para perrosSin duda las más indicadas como protección en las caminatas por asfalto, hormigón o piedra, así como las más resistentes y durables.

Las hay hasta con suela Vibram y con las mismas características de un buen calzado de trekking para persona.

Al aislar más las patitas del suelo, los perros tienen menos sensibilidad con éste y por lo tanto es más tedioso acostumbrarles a caminar con ellas.

En nuestra experiencia personal, lo que hicimos fue comprar el calzado más flexible tipo calcetín para enseñar a "Flauta" a caminar con él una semana antes de partir ya que no disponíamos de más tiempo. Es lo que llevamos al Camino de Santiago y en pocos días lo destrozó, teniéndole que comprar unas nuevas zapatillas en cuanto pudimos. Eso sí, ya estaba totalmente habituada y el salto de un tipo de calzado al otro ni lo notó. Las botas nuevas tipo zapatilla nos duraron a la perfección los 600 km restantes y aún las tiene como nuevas.

 

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