Y por qué con mi perro

Hacer el Camino de Santiago con perro tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. En este artículo queremos hablarte de lo bueno, de la experiencia tan positiva que supone esta aventura y de los momentos inolvidables que compartirás con tu mascota.

Porque un paisaje no es igual si lo compartes con tu mejor amigo, porque un río es mucho más divertido cuando tu perro se vuelve loco de contento chapoteando en él, el desánimo lo es menos cuando él se arrima a ti y apoya su cabecita encima tuya, los prados verdes son especiales cuando con tu perro disfruta corriendo libre por ellos como si no hubiera mañana, la soledad no es tal si él está a tu lado, y porque en definitiva… Con su inocencia y su alegría consiguen hacer de cualquier momento algo mucho mejor, mucho más pleno.

Por supuesto que hacer el Camino de Santiago o cualquier actividad con tu perro implica barreras adicionales. Se tienen más complicaciones y a veces toparás con la incomprensión de la gente.

Camino de Santiago con perro

Esto dará lugar a que vuestro Camino de Santiago transcurra al margen de la gran mayoría de personas que encontréis a vuestro paso, ya sea porque no andáis el mismo número de kilómetros, porque os toca cambiar los horarios de caminata para evitar las horas de más calor o porque no os alojáis donde el resto de la gente y a saber cuántas cosas más. En caminoconmiperro no vemos estos condicionantes añadidos como algo negativo, sino todo lo contrario, te explicamos por qué:

El Camino de Santiago en los últimos años se ha convertido en una máquina de hacer dinero donde se le ponen las cosas muy fáciles al peregrino a cambio de pagar, y éste suele andar en manadas perdiéndose todo el potencial que verdaderamente el Camino ofrece. Creemos humilde y firmemente que la realización del Camino de Santiago es un viaje introspectivo, que te brinda la oportunidad de aprender a estar en paz contigo mismo y a valorar las cosas que en nuestra vida cotidiana son insignificantes. Caminando cientos de kilómetros en realidad estás avanzando hacia tu interior, el cual, te mostrará lo que verdaderamente quieres y lo que realmente te hace feliz en tu vida dejando atrás las cosas superfluas. Esto, si realizas el Camino en modo "turigrino" es muy difícil de conseguir.

Pero llevar a tu perro contigo independientemente de lo que disfrutes estando con él, te condiciona quieras o no, a salirte del rebaño, a tomar tu propio Camino. A que el día en que encuentras un albergue donde tu perro no sea un estorbo te sientas afortunado, a conectar con la gente auténtica (la otra como mucho te mirará de reojo) y en general  a valorar las cosas pequeñas.

En cierto modo es una vuelta al pasado, cuando los peregrinos comían y dormían de la caridad de las personas, en nuestro caso lo que necesitamos es su comprensión y que nos brinden la oportunidad de poder ser uno más, aunque vayamos acompañados con nuestro perro, que para muchas personas no es más que un animal molesto y lleno de garrapatas que ensucia y rompe todo a su paso.

Disfruta la oportunidad de salirte de lo convencional y poder realizar vuestro propio Camino ¡Buen Camino peRRegrino!

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