¿Atado o suelto?

Esta es una cuestión que no se puede generalizar porque cada perro se comporta de una manera distinta, y cada situación requiere una forma de actuar diferente. La decisión la debe de tomar el dueño en cada momento siguiendo su sentido común y tratando de ser lo más objetivo posible respecto al comportamiento de su perro. En esa línea, vamos a darte algunos razonamientos para que a la hora de decidir tengas alguna pista en la que fundamentarte.

Lo principal y más obvio, las situaciones varían y no es lo más adecuado ni llevar al perro atado ni llevarlo suelto el 100% del tiempo. Por ejemplo, aunque tu perro sea un loco de la colina y no te fíes de él respecto a su comportamiento, encontrarás parajes dónde los riesgos de cruces con carreteras, topar con otros animales, o incluso perderse son totalmente inexistentes. Además le vendrá bien soltarlo para que corra libre y disfrute a su aire.

Perro atado al caminar por carreteras

De igual modo, por muy manso y obediente que sea tu perro, existen tramos del Camino por los que deberéis transitar por arcenes de carretera con elevado tráfico. En este caso, por muy seguro que estés de que tu perro no se va a separar de ti, las consecuencias de un pequeño error son dramáricas, valóralo.

Otra cuestión a tener en cuenta es el proceso de adaptación a las distancias del Camino y evitar que el perro queme las energías demasiado pronto en cada etapa. Principalmente en los primeros días de caminata, debes recordar que tu perro no ha estado planeando las etapas contigo, ni sabe mirar mapas, ni perfiles kilométricos. Vosotros empezáis a andar, y el empieza a correr como si no hubiera mañana porque realmente no tiene ni idea de cuántas horas vais a caminar. Tú en cambio sí lo sabes, así que si ves que se vuelve un poco loco al principio, mejor llévale atado para que no se agote y ya irá aprendiendo con el paso de los días las rutinas y distancias del Camino de Santiago.

perro encuentra a gato

De modo general, las situaciones en las que debes plantearte atar a tu perro son: cruces con carreteras o caminatas por ellas o en sus cercanías, encuentros con animales sueltos (otros perros, ganado…), acceso a poblaciones (suele haber perros y gatos sueltos), y en general cualquier situación donde pueda correr un riesgo o suponerlo a otras personas  o animales.

No debes olvidar que muchas ordenanzas municipales regulan este tema y suelen poner serias restricciones al paseo con perros sueltos, y según en qué ciudad (Madrid por ejemplo) las multas son desorbitadas.

Finalmente está el tema del civismo peRRegrino, cuestión compleja y subjetiva. En resumen, estaría bien ser consciente de que nuestro perro no tiene por qué hacerle gracia a todo el mundo y si puede molestar a alguien en particular o en alguna situación, mejor lo atamos, y todos tan contentos.

Echa un vistazo a este artículo para ver nuestro sistema versátil para llevar al perro atado.

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